lunes, 3 de agosto de 2009

EL BIBLIOTECARIO ESCOLAR


Por Yolanda Torres,
castaner2002@yahoo.com
Maestría en Ciencias Bibliotecarias y de Información,
Lares, Puerto Rico.-


El bibliotecario escolar no importa el nivel de enseñanza de la escuela es un mago. Sí, así como lo está leyendo, un mago. ¿Por qué? Si usted como muchas personas nunca ha sido ni es bibliotecario escolar esto le puede parecer chistoso o gracioso, absurdo, una locura, los adjetivos podrían llenar cientos de páginas.

Para los que estén leyendo esto y sí son bibliotecarios escolares estarán de acuerdo con estos planteamientos. En primer lugar les voy a explicar con el siguiente ejemplo real y verídico. Lean el siguiente diálogo: “Necesito un libro que hable de una cosa que me dijeron que escribiera”. Miro al estudiante, mientras estoy pensando “los libros no hablan, eso es una cualidad de los humanos”. A la vez le pregunto al joven, “¿sobre qué tema estas buscando información?” El estudiante me mira como si estuviera hablando en chino, “no sé”, contesta. Vuelvo a preguntar; ¿para cuál clase necesitas preparar el trabajo? El joven mira sus manos y responde “para la de Historia”. ¿Qué tema están cubriendo en clase en estos momentos?” pregunto. Vuelve el joven a mirar hacia el techo, lo tenía fascinado. Sobre el descubrimiento”. Bien, ya era algo, aleluya. “¿Sobre el descubrimiento de América o de Puerto Rico?” “De Puerto Rico”, contestó el estudiante. “Vamos a la Colección de Puerto Rico a buscar en los libros de Historia de Puerto Rico que tenemos disponible.”; contesto contenta al fin de poder ayudar a nuestro amigo que se fue muy sastifecho con la información que necesitaba.

De esta forma creo que les he ilustrado un poco lo de ser mago. Pero hay otras ocasiones que no es tan fácil dar en el clavo, como decimos acá en Puerto Rico. Muchas veces por más preguntas que hagamos, la famosa “entrevista de referencia”, el usuario no nos dice nada que podamos utilizar para poder ayudarlo a encontrar la información. En esas situaciones lo mejor que podemos hacer es decirle al usuario, “observa en las diferentes áreas a ver si viendo los títulos puedes tener una idea de la información que necesitas”. Otras veces vienes a buscar un tomo de una enciclopedia y preguntan “¿hasta dónde escribo?” A lo cual contesto “tienes que leer y resumir la información”.

Aparte de magos, también somos consejeros, confidentes y suplidores de materiales escolares como lápices, papel, cartapacios, en fin de todo. Otra función que desempeñamos es la de niñeros. Faltó un maestro y el director sin encomendarse a nadie envía los estudiantes a la biblioteca para que no molesten. Independientemente de que el bibliotecario tenga un grupo para destrezas a esa hora o tenga que realizar trabajo administrativo como catalogar, hacer inventario, preparar material, coordinar con los maestros y personal de apoyo (consejeros, trabajadores sociales).

De acuerdo a esto probablemente usted dirá: Es una locura y los bibliotecarios escolares están locos. A lo que yo le contesto, NO. Es un reto y es una aventura. Nunca sabemos con lo que nos vamos a encontrar. Podemos tener nuestra agenda preparada y surgir una situación que nos obligue a cambiar todo lo planificado. Además está la satisfacción de ver que pusimos nuestro granito de arena para edificar los profesionales del mañana.

No hay nada más gratificante que ver las caritas de los niños cuando vienes a la biblioteca a que les lean un cuento. O ver los más grandes que vienen a hacer sus trabajos escolares o simplemente a leer o a navegar en el internet.

Termino con estas palabras, sí somos magos y nuestra magia es mucho mejor que la de Harry Potter o el Señor de los Anillos.

RINCÓN DEL BIBLIOTECARIO:01.08.2009