martes, 1 de septiembre de 2009

LA FOTOCOPIA EN LA BIBLIOTECA

Armando Gutiérrez M.

Muchos de nuestro colegas que desempeñan funciones en unidades de información, sean estas del sector público o privado, corren grave riesgo de constituirse en "cómplices pasivos" de un delito sancionado por el código penal como "Delitos contra el Derecho de Autor" (Art. 362) con penas de 3 meses a 2 años de prisión, por permitir que en su Centro de Información se fotocopie en forma indiscriminada obras protegidas por Ley.

CURSO TALLER DE ORGANIZACIÓN Y SERVICIOS DE BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS: 10 - 14 DE AGOSTO DE 2009

Del lunes 10 al viernes 14 de agosto de este año se realizó en las instalaciones del edificio Mac Gregor - en el campus de la PUCP- el Curso Taller de Organización y Servicios de Bibliotecas Universitarias. El evento estuvo auspiciado por el Consorcio de Universidades y contó con la participación de veintidós bibliotecarios procedentes, en su mayoría, de universidades públicas del interior del país y de doce bibliotecarios del Consorcio.

El programa estuvo compuesto por conferencias magistrales a cargo de reconocidos especialistas y seis talleres bajo la conducción de bibliotecarios de la Pontificia Universidad Católica del Perú y de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
La fotomemoria de este Curso Taller está en: http://fotos.pucp.edu.pe/albums/ver/1238

Los temas tratados en las conferencias fueron:

El papel de la biblioteca universitaria en la Sociedad de la Información a cargo de Aurora de la Vega;
Convergencias y divergencias: la biblioteca y la circulación del conocimiento en la era digital por Eduardo Villanueva;
Estadísticas, estándares e indicadores en bibliotecas universitarias por Carmen Villanueva;
Software libre en bibliotecas universitarias por Luis Maguiña Silva ; y
El artículo científico por Oscar Gayoso.

El Taller de Control de Autoridades Bibliográficas, bajo la conducción de Mónica Calderón, estuvo dirigido a los bibliotecarios del Consorcio; mientras que los otros talleres fueron dirigidos a los bibliotecarios de las universidades del interior del país.

Conocedores de la difícil situación de las bibliotecas de las universidades públicas, la temática de estos últimos se dedicó al aprendizaje de habilidades para reconocer recursos gratuitos pero válidos e importantes en Internet. De este modo se estudiaron los de ciencias sociales, derecho y ciencias de la salud. También se trabajó sobre habilidades para la evaluación, citación de recursos en línea y páginas Web, y el derecho de autor para bibliotecarios. Mariela del Águila, Aída Villanueva, María Estela Reaño, Marta Alcántara, Rocío Aponte y Antonio Cajas fueron los facilitadores encargados de desarrollar estas materias.

Los participantes mostraron en todo momento un gran interés en los temas tratados y entusiasmo vital por replicar y adaptar lo aprendido en sus puestos de trabajo.

Esperamos poder desarrollar en un futuro cercano otros eventos de este tipo, los cuales son un espacio ideal para el intercambio de ideas y la cooperación entre todos los bibliotecarios del país.

Los participantes del Consorcio fueron: Marta Alcántara, Rocío Aponte, Edith Carmen, Margarita Sánchez y Hernán Moreno de la Universidad Peruana Cayetano Heredia; María Irene Musante, Nelly Casas y Gloria Samamé de la Universidad de Lima; María Cristina Ego Aguirre de la Universidad del Pacífico; Betty Arakaki, Angélica Ordoñez y Kevin Wong de la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Los participantes de bibliotecas universitarias del interior del país fueron: Gaby Albornoz y Liliana Arévalo de la Universidad Nacional de Ucayali; Nélida Broncano de la Universidad Nacional Santiago Antunez de Mayolo; Octavio Carhuamaca de la Universidad Nacional del Centro; Miguel Chamorro de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión; José Condori de la Universidad Nacional del Santa; Liz del Águila y Marco Rojas de la Universidad Nacional Agraria de la Selva; Américo Herrera de la Universidad Católica Santa María de Arequipa; Agustín López de la Universidad Nacional de Piura; Mónica Jiménez de la Universidad Nacional de Tumbes; Olga Meza de la Universidad Nacional de Huancavelica; Johan Narro de la Universidad Católica de Trujillo; Olimpia Ochoa de la Universidad Nacional Jorge Basadre de Tacna; Nancy Orihuela, Francisco Velarde y Janet Zegarra de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa; Rosa Vásquez y Wilson Portocarrero de la Universidad Nacional de Trujillo; Esther Vargas de la Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle; Laura Vara de la Universidad Nacional Hermilio Valdizán de Huánuco y Carlos Pinchi Arévalo de la Universidad Nacional de San Martín.

Publicado en Eventos a la(s) 13:24 el día martes 01 septiembre por biblio Visto: 73 veces Agregar a Favoritos PUCP

Etiquetas : Talleres, Bibliotecas universitarias, Consorcio de Universidades

Blog de la Biblioteca de la Pontificia Universidad Católica del Perú

lunes, 31 de agosto de 2009

UNA EDUCACIÒN HUMANISTA ES AQUELLA QUE ENSEÑA A LEER

A partir del cuarto mes de gestación los pequeños pueden escuchar las palabras de su madre. Desde el vientre comienza entonces su proceso de adquirir el lenguaje. Y al nacer, después del primer llanto, empezará por leer el rostro de su madre: su primer libro.
María Cristina Rincón*

Los derechos imprescindibles de lector
Los diez mandamientos
Saltarse páginas, leer cómics o simplemente no leer son posibilidades que los adultos desechan cuando se trata de los niños. La obligación jamás funciona para la lectura.
Andrea Victorino

1. Todos los días, resérvate un rato para leer... no solamente libros, desde que el cómic apareció los niños se sienten atraídos por ellos, hoy leen desde el clásico Batman hasta lo más elaborado del manga japonés. Pero si su hijo es de los que se aburre con tanto cuadro, letra pequeña y ojo ultrasuperexpresivo junto, bien vale la pena una revista de música, o si tiene talento para las manualidades está Art Attack, que además es programa de televisión.

2. Busca cualquier disculpa para que te lean y te cuenten cuentos... ¡claro!, pero si le piensa leer por onceava vez Caperucita Roja, Blanca Nieves y los siete enanitos y, en el mejor de los casos Cuentos en verso para niños perversos, esos libros que para usted, respetado adulto, son los clásicos, de la literatura infantil, mejor absténgase. A lo mejor el niño sale corriendo antes de que usted pueda buscar el libro, y si de contar historias se trata, no busque al abuelo, a veces pueden tornarse repetitivos, recuerde que hay gente experta en esas artes oratorias y es fácil encontrarlos en la plazas, en las bibliotecas y hasta en las universidades.

3. Fíjate bien en cómo leen las personas mayores... A veces los adultos no son el mejor ejemplo. Porque, ¿quién dice que lo que leen mi papá o usted es lo que se debe leer? ¿Quién dice que Harry Potter es menos apasionante que las aventuras de Odiseo? ¿Quién dijo que el joven Werther era él único que sufre por amor? ¿Dónde quedan Patito Feo y Hannah Montana? Porque las imágenes también se leen y las de la tele además nos hablan.

4. No te quedes con ninguna duda... Ese es un verdadero clásico de los docentes, que siempre quieren que sus alumnos lo entiendan todo y aprendan todo, sobre todo lo que ellos creen que se debe aprender... Pero a veces la duda es el principio del conocimiento, así que si su hijo, su alumno o su nieto tiene alguna pregunta puede remitirlo al menospreciado diccionario, pero como ahora poco abundan los ejemplares “ladrilludos”, le puede mostrar Wikipedia, donde todos meten mano y, ¡oh sorpresa!, a veces se les puede creer.

5. Pide consejo: a tus padres, a tus profes, al bibliotecario, al librero... y estos señores van a decir qué es lo que se debe leer. Pero a veces es mejor dudar de ese deber y charlar con los niños sobre lo que les gustar leer... de pronto entendemos que para ellos asustarse por los dientes hurtados de Ligeia o sentirse atraídos por Holden Caulfield, el protagonista de El guardián entre el centeno, es tan importante como dedicarle tiempo a Bob Esponja, a Facebook y a meditar sobre los consejos que aparecen en Puberman.

6. Si te apetece leer, lee. No te distraigas con otras cosas. Aquí es necesario hacer una aclaración, todo el tiempo estamos leyendo: leemos la prensa, leemos las revistas, leemos los anuncios, leemos las expresiones corporales de otras personas, leemos las imágenes y lo hacemos distraídos o no. Claro que hay cierta lectura que nos cuesta más trabajo, como bien lo dijo señor Estanislao Zuleta, y por ende más concentración. Pero no hay nada mejor que una tarde de música y cómic, y si se remata con una película, mucho mejor.

7. Visita la librería y la biblioteca más próximas...porque además se pueden encontrar libros, revistas, videos, películas y alguien con quién hablar.

8. Organiza bien tu biblioteca... Y no porque las madres se caractericen por la obsesión del orden y la limpieza, y sean sus pobres hijos y esposos las víctimas de esa polvorosa obsesión. Sino porque organizar la biblioteca permite que su hijo escoja el orden en que quiere tener sus libros, revistas y cd y que cuando salga corriendo para la casa de su mejor amigo no revuelque todo el cuarto tratando de encontrarlos.

9. Piensa que tus amigas, tus amigos, son los mejores compañeros de lecturas...y de muchas otras cosas más. Es necesario recordar que los mejores amigos, a veces no son los papás o los profesores, a veces es mejor organizarles plan a sus hijos con sus compañeros de colegio, llévelos a ver una película, dejen que hablen con ellos por el chat, apoye el intercambio de música, que además de aumentar la discografía en el computador de su hijo, está educando a un joven consciente de que la información debe circular libremente.

10. Aprovecha cualquier ocasión para leer... y ¡ojo! para leer lo que a ellos les guste. Si su hijo es de los que prefieren ver primero la película y luego llegar al libro... déjelo, dele la bienvenida al mundo de los que disfrutamos de las adaptaciones... si le gusta leer por pedazos, sin ningún tipo de orden establecido, sin un horario claro... ¡dele la bienvenida al mundo de la lectura anárquica! Las madrugadas y una linterna serán sus mejores amigos. Si ha llegado al final de este decálogo es porque no se ha sentido indignado frente a la idea de que enseñar a leer, a los niños no es cultivarlos en una tradición literaria anclada en la escritura, sino que enseñarles a leer, es enseñarles a ser críticos frente al mundo y sus lecturas, y para lograrlo debemos ampliar el panorama, el nuestro y el de ellos, y ayudarlos en la formación de parámetros que les permita elegir lo que a ellos les gusta.

http://www.revistaarcadia.com/

martes, 25 de agosto de 2009

HERRAMIENTAS WEB 2.0 EN LA ESCUELA: CONCEPTUALIZACIONES Y POSIBILIDADES



http://dispositivodigitalenlaescuela.wordpress.com/2009/08/22/herramientas-web-2-0-en-la-escuela-conceptualizaciones-y-posibilidades/

lunes, 24 de agosto de 2009

DE LA UNIVERSIDAD TRADICIONAL A LA UNIVERSIDAD TRAICIONADA

LA LIBERTAD Normas como la espuria Constitución del 93, la Ley Universitaria 23733 y otras despojan de derechos a los estudiantes, a la comunidad universitaria y a los pobres de la ciudad y del campo. Sólo entre 1995 y el 2007 el aporte estatal al presupuesto universitario disminuyó de 84% a 62%, mientras los Recursos Directamente Recaudados se incrementaron del 16% al 70%, en casos como la UNI y La Molina, donde el estudiante es tan cliente como en las privadas, lo que origina que el porcentaje de estudiantes procedentes de colegios nacionales en esas casas se reduzca sistemáticamente año a año.

Vía "ingresos propios" el Estado se desentiende de las universidades públicas, obligándolas a aumentar las tasas de matrícula, trámites documentarios, carné, pagos por bachillerato, cursos de titulación, doctorados, maestrías, complementación, segunda especialización y otros que vuelven difuso el carácter gratuito del servicio mercantilizándolo. Si además de todo aquello les atiborramos con un activismo desbordante, absorbente y descoordinado, y escolarizamos el sistema, entonces echamos a los alumnos pobres al estar impedirles trabajar.

Muchos, so pretexto de aumentar la oferta universitaria abriendo espacio a la inversión privada, se enriquecen con el negocio universitario gracias al D. Leg. 882 que mercantiliza y desnaturaliza la educación pública, precarizándola; sin embargo, por un lado y volviéndola lucrativa, por el otro, estandarizándola pero vaciándola; descentralizándola pero tugurizándola y tecnificándola pero esterilizándola. Decretos Legislativos como el 924 y el 726 aún amenazan los derechos de libre opinión y difusión del pensamiento resucitando el delito de apología del terrorismo y usando la ocupación militar y policial de las universidades.

De la estamentalización feudal a la elitización del capitalismo deformado se desnaturalizó la demanda democrática y progresista que la sociedad exige. La ciencia subordinada al mercado deja de encarnar la racionalidad progresista para tornarse servil y antihistórica, reemplazándola por preceptos contrarios al desarrollo nacional autónomo, entronizando prácticas como rentabilidad sin relevancia, demanda sin pertinencia, competencias sin crítica, eficacia sin responsabilidad. Tampoco sirve apretar la mordaza contra las demandas conscientes que la universidad incuba, estigmatizando la crítica contra el Estado plutocrático, pro-imperialista y pro-chileno, tal como confirma el penoso espectáculo dado por Mercedes Cabanillas y sus ad-láteres en varias de sus intervenciones e iniciativas congresales. El grito de reforma, acaecido del 2003 al 2008, de México a Chile, anuncia una reedición de ese proceso inconcluso, pese al entreguismo y al oportunismo.

Nada podrá, no obstante, castrar la historia como escenario de la libertad aunque se programe el fracaso sin esperanza en el cuerpo y en las mentes de la nueva generación de esclavos, acorde con las aberraciones que despliega el capitalismo decadente desde el pragmatismo positivista y el instrumentalismo individualista.

Raúl Pastor Gálvez. CORREO: 24.08.2009

jueves, 20 de agosto de 2009

LA BIBLIOTERAPIA Y SUS APLICACIONES


Siempre he considerado que los libros son una excelente compañía, incluso aunque sean electrónicos (hay que adaptarse al desarrollo tecnológico), nos ayudan en muchos ámbitos de nuestra vida, para adquirir conocimientos, para desarrollar nuestra imaginación “viviendo” increíbles aventuras aunque sólo sea en nuestra mente, para disfrutar de agradables momentos de ocio, etc., pero en esta ocasión vamos a hablar de una utilidad de los libros que no suele ser tan conocida.

A pesar de aparecer en bastantes manuales de psicología clínica, en algunos citada de pasada junto con otras técnicas y terapias, en otros dedicándole un epígrafe o incluso algún capítulo entero, mucha gente ignora que la biblioterapia se puede utilizar en el tratamiento de algunos trastornos psicológicos, también es bastante desconocida la manera en la que se aplica y cómo puede ayudar no sólo a quienes tienen problemas, sino también a cualquier persona que necesite cierta orientación psicológica para desenvolverse mejor en alguna faceta de su vida (familiar, social, laboral, etc.).
Revisando definiciones de biblioterapia, encontramos una definición muy acertada realizada por Caballo y Buela-Casal (1991) explicando que se trata del “empleo de materiales escritos (manuales de autoayuda) para ayudar a los pacientes a modificar su conducta, sus pensamientos o sus sentimientos”.
No obstante, como es evidente, no suele aplicarse a todos los pacientes ni en todo tipo de trastornos o problemas (Feixas y Miró, 1993); tampoco se refiere únicamente a la lectura de determinada bibliografía, recomendada por el terapeuta sobre el tema problemático, sino que también implica comentarios adicionales a dicha lectura debatiendo, los contenidos de la lectura y sus interpretaciones, con el terapeuta (Cobos y Gavino, 2006; Fortkamp, 2005; Gold, 2008; Cantero y Moruno, 2005).
Requisitos para utilizar con éxito la biblioterapia
La bibliografía:

La selección de la bibliografía debe ser un espejo donde el individuo vea reflejado el problema existente y busque las soluciones al mismo, aunque hay que tener en cuenta que un libro puede originar distintas reacciones en función de las vivencias personales de quien lo lea y, en ocasiones, puede resultar interesante la asociación de imágenes al texto, como en los cuentos infantiles, por tener un mayor efecto terapéutico (Gold, 2008); ha de ser completa pero breve, para asegurarse de que va a ser leída por el paciente, debe ser sencilla de leer, no ha de ser excesivamente técnica, procurando que sea clara y amena (Cobos y Gavino, 2006).
La bibliografía utilizada puede ser de dos tipos (Gold, 2008):
Especializada o específica del tema.
Ficción: cualquier tipo de género, relacionado o no con el problema del paciente. Resulta mucho más sencillo llegar a identificarse e implicarse con personajes ficticios puesto que, en los cuentos o en las novelas, los conflictos son intensos y personales, pero se pueden ver con cierta perspectiva ya que están distanciados en un tiempo y lugares remotos.
El paciente:
Debe saber leer y además tener habilidades de lectura que sean adecuadas al nivel de lectura necesario para abordar el manual recomendado y, por supuesto, leer lo señalado por el terapeuta (Caballo y Buela-Casal, 1991; Cobos y Gavino, 2006).
Durante la lectura el individuo puede pasar por una serie de fases como son (Gold, 2008):
Identificación con el personaje y los hechos de la trama.
Involucración emocional con liberación de emociones.
Auto-reconocimiento. Identificación de las posibles soluciones a sus problemas.
Por último, y no por ello menos importante, ha de atender y participar en el debate con el terapeuta (Cobos y Gavino, 2006).
El terapeuta:
Los clínicos deberían estar al día en cuanto a publicaciones que pueden resultar adecuadas a pacientes con diferentes tipos de necesidades, que puedan ser útiles y estar actualizadas (Brown, 2003); determinar las necesidades particulares de la situación, establecer los objetivos de la terapia, seleccionar los libros que reflejen la situación o sentimientos experimentados por el paciente, realizar las selecciones adecuadas al nivel de lectura, fomentar la lectura y la relectura, hablar sobre los sentimientos expresados por los personajes adecuando el lenguaje durante el debate al nivel cultural del cliente y evaluar la consecución de objetivos (Cobos y Gavino, 2006; McCloskey y Bulechek, 2005).
Aplicaciones
La biblioterapia se utiliza sola o como parte de un conjunto de técnicas (Cobos y Gavino, 2006); puede realizarse de forma individualizada o de forma grupal y es un método cada vez más utilizado en los tratamientos de depresión, relaciones de pareja, autoestima, duelo, prevención y tratamiento del “burnout” (Gold, 2008); como apoyo en el TDC (Trastorno Dismórfico Corporal) (Rosen, 2002); algunas personas con conductas de riesgo o con TCA (Trastornos de la Conducta Alimentaria) pueden tomar mayor conciencia de sus alteraciones (Sevillano, 2001); los trastornos sexuales de la mujer (Hyde, 1995); se ha aplicado con éxito en problemas en la relación sexual, control de la conducta disruptiva de los hijos, enuresis y sobrepeso (Cobos y Gavino, 2006); en el caso de adultos con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad), es recomendable junto con la psicoeducación y el entrenamiento en habilidades específicas (Frances y Ross, 2002); a quienes se les ha diagnosticado recientemente algún trastorno y a sus familiares les puede resulta útil para comprender mejor la naturaleza del trastorno (Brown, 2003); puede ayudar al paciente a adquirir mayor conocimiento acerca de las AVD (Actividades de la Vida Diaria) y cómo llevarlas a cabo, o para tomar conciencia de la importancia de realizar determinadas actividades como hacer ejercicio de forma regular o adoptar otros hábitos saludables (Cantero y Moruno, 2005).
Según Cobos y Gavino (2006), “se recurre a ella cuando uno de los problemas del cliente es la falta de información y se considera que al leer sobre el tema se le van a aclarar dudas y solucionará su problema, ya que la persona no realiza la conducta adecuada, o la ejecuta mal, porque desconoce la manera de llevarla a cabo adecuadamente”.
Algunos libros y sus posibles indicaciones
Dª. Elia Roca, en su página web recopila una lista de libros de autoayuda recomendados para pacientes que lo necesiten, clasificándolos en tres epígrafes: Autoestima, Habilidades sociales y Otros. Además su página web también dispone de información y documentos muy interesantes tanto para los profesionales como para los pacientes.
Un libro muy recomendable, que ya he citado en otras ocasiones, es Cómo superar el descontrol emocional de Dª. Amelia Catalán.
Referencias bibliográficas:
Brown, T.E. (2003). Trastornos por déficit de atención y comorbilidades en niños, adolescentes y adultos. Barcelona: Masson. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Caballo, V.E. y Buela-Casal, G. (1991). Técnicas diversas en terapia de conducta. En V.E. Caballo (Comp.), Manual de técnicas de terapia y modificación de conducta (pp. 777-816). Madrid: Siglo XXI de España.
Cantero, P.A. y Moruno, P. (2005). Actividades de la vida diaria en salud mental. En P. Moruno Miralles y D.M. Romero Ayuso,Actividades de la vida diaria (pp. 219-260). Barcelona: Masson-Elsevier. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Cobos, P. y Gavino, A. (2006). Técnicas basadas en la información. En A. Gabino (Coord.), Guía de técnicas de terapia de conducta (pp. 13-21). Madrid: Pirámide.
Feixas, G. y Miró, M.T. (1993). Aproximaciones a la psicoterapia. Barcelona: Paidós.
Fortkamp, C. (2005). Biblioterapia: Atividades de leitura desenvolvidas por acadêmicos do Curso de Biblioteconomia da Universidade Federal de Santa Catarina. Biblios, 21-22, 13-25. Disponible en internet (consultado el 3 de abril de 2009).
Frances, A. y Ross, R. (2002). DSM-IV-TR: Estudio de casos. Guía clínica para el diagnóstico diferencial. Masson: Barcelona. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Gold, J. (2008). Biblioterapia. En P. Aguirán Clemente et. al., Guía de prevención de Burnout para profesionales de Cuidados Paliativos(pp. 57-61). Madrid: Arán. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Hyde, J.S. (1995). Psicología de la mujer: La otra mitad de la experiencia humana. Madrid: Morata. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
McCloskey, J. y Bulechek, G.M. (2005). Clasificación de intervenciones de Enfermería (NIC). Madrid: Elsevier. Disponible en internet(consultado el 30 de marzo de 2009).
Rosen, J.C. (2002). Tratamiento cognitivo-conductual para el Trastorno Dismórfico Corporal. En V.E. Caballo (Ed.), Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos (Vol. 1): Trastornos por ansiedad, sexuales, afectivos y psicóticos (pp. 407-440). Madrid: Siglo XXI. Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Sevillano, J.P. (2001). Evaluación y motivación en los trastornos de la conducta alimentaria. En E. García-Camba de la Muela, Avances en Trastornos de la Conducta Alimentaria: Anorexia Nerviosa, Bulimia Nerviosa, Obesidad (pp. 75-92). Barcelona: Elsevier-Masson.Disponible en internet (consultado el 30 de marzo de 2009).
Fotografía: Flickr
Fuente: Reflepsiones.
Fuente:http://www.bibliotecahospitalaria.com/?p=363
Rincón del Bibliotecario

lunes, 3 de agosto de 2009

EL BIBLIOTECARIO ESCOLAR


Por Yolanda Torres,
castaner2002@yahoo.com
Maestría en Ciencias Bibliotecarias y de Información,
Lares, Puerto Rico.-


El bibliotecario escolar no importa el nivel de enseñanza de la escuela es un mago. Sí, así como lo está leyendo, un mago. ¿Por qué? Si usted como muchas personas nunca ha sido ni es bibliotecario escolar esto le puede parecer chistoso o gracioso, absurdo, una locura, los adjetivos podrían llenar cientos de páginas.

Para los que estén leyendo esto y sí son bibliotecarios escolares estarán de acuerdo con estos planteamientos. En primer lugar les voy a explicar con el siguiente ejemplo real y verídico. Lean el siguiente diálogo: “Necesito un libro que hable de una cosa que me dijeron que escribiera”. Miro al estudiante, mientras estoy pensando “los libros no hablan, eso es una cualidad de los humanos”. A la vez le pregunto al joven, “¿sobre qué tema estas buscando información?” El estudiante me mira como si estuviera hablando en chino, “no sé”, contesta. Vuelvo a preguntar; ¿para cuál clase necesitas preparar el trabajo? El joven mira sus manos y responde “para la de Historia”. ¿Qué tema están cubriendo en clase en estos momentos?” pregunto. Vuelve el joven a mirar hacia el techo, lo tenía fascinado. Sobre el descubrimiento”. Bien, ya era algo, aleluya. “¿Sobre el descubrimiento de América o de Puerto Rico?” “De Puerto Rico”, contestó el estudiante. “Vamos a la Colección de Puerto Rico a buscar en los libros de Historia de Puerto Rico que tenemos disponible.”; contesto contenta al fin de poder ayudar a nuestro amigo que se fue muy sastifecho con la información que necesitaba.

De esta forma creo que les he ilustrado un poco lo de ser mago. Pero hay otras ocasiones que no es tan fácil dar en el clavo, como decimos acá en Puerto Rico. Muchas veces por más preguntas que hagamos, la famosa “entrevista de referencia”, el usuario no nos dice nada que podamos utilizar para poder ayudarlo a encontrar la información. En esas situaciones lo mejor que podemos hacer es decirle al usuario, “observa en las diferentes áreas a ver si viendo los títulos puedes tener una idea de la información que necesitas”. Otras veces vienes a buscar un tomo de una enciclopedia y preguntan “¿hasta dónde escribo?” A lo cual contesto “tienes que leer y resumir la información”.

Aparte de magos, también somos consejeros, confidentes y suplidores de materiales escolares como lápices, papel, cartapacios, en fin de todo. Otra función que desempeñamos es la de niñeros. Faltó un maestro y el director sin encomendarse a nadie envía los estudiantes a la biblioteca para que no molesten. Independientemente de que el bibliotecario tenga un grupo para destrezas a esa hora o tenga que realizar trabajo administrativo como catalogar, hacer inventario, preparar material, coordinar con los maestros y personal de apoyo (consejeros, trabajadores sociales).

De acuerdo a esto probablemente usted dirá: Es una locura y los bibliotecarios escolares están locos. A lo que yo le contesto, NO. Es un reto y es una aventura. Nunca sabemos con lo que nos vamos a encontrar. Podemos tener nuestra agenda preparada y surgir una situación que nos obligue a cambiar todo lo planificado. Además está la satisfacción de ver que pusimos nuestro granito de arena para edificar los profesionales del mañana.

No hay nada más gratificante que ver las caritas de los niños cuando vienes a la biblioteca a que les lean un cuento. O ver los más grandes que vienen a hacer sus trabajos escolares o simplemente a leer o a navegar en el internet.

Termino con estas palabras, sí somos magos y nuestra magia es mucho mejor que la de Harry Potter o el Señor de los Anillos.

RINCÓN DEL BIBLIOTECARIO:01.08.2009